EL ARTÍCULO DE OPINIÓN
El uso de las redes sociales y el atraso escolar
Es innegable el beneficio que han traído consigo las redes sociales, en el aspecto de la enorme facilidad que aportan para la comunicación intercontinental, y el traslado en tiempo real de la información. Pero en los últimos años han traído desordenes y hasta riesgos para los usuarios y para los que los rodean.Por principio las nuevas generaciones, cada vez más obesas no logran despegarse del asiento frente al monitor de su computadora, otros no despegan sus dedos de sus celulares y blackberrys, perdiendo no solo tiempo de interacción real con humanos tangibles, especialmente sus familiares, sino también postergando sus tareas, y estudios por preferir seguir obsesivamente la menor tontería que aparezca en alguna de esas redes sociales, llegando en la mayoría de los casos a caer en la compulsión y obsesión, entonces se habla ya de adicción a las redes sociales.
Esta enfermedad aumenta enormemente, y miles de personas pierden no solo materias escolares, algunas el año escolar por completo, e incluso el trabajo, cuando desatienden en su totalidad sus deberes por atender cualquier novedad en ellas, aunque sea algo totalmente absurdo.
Por otra parte, también aumentan los casos de jóvenes agredidos por otros usuarios, quienes los acosan y suben fotos o videos humillantes de sus incautas victimas. Quienes las más de las veces dan información privada a cualquiera que quiera interactuar con ellas, siempre sin pensarlo antes, y solo se enteran del video o foto, cuando otro conocido les manda la información.
Es entonces que se dan cuenta de su error, pero demasiado tarde, su imagen está dañada y es casi imposible de borrar del Internet.

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ACTIVIDADES

Contesta las siguientes preguntas:
1. ¿´De que habla el artículo? ¿Qué dice?
2. ¿Cuál es la postura del autor respecto a los acontecimientos?
3. Menciona qué dice la tesis
4. ¿Cómo concluye?
5. El título está relacionado con el contenido del artículo? ¿Por qué?
6. ¿Cuáles son los riesgos para los usuarios de las redes sociales?
7. ¿Qué significa adicción?


ARTÍCULO DOS

Hoy es el Día de la Familia, y yo me pregunto ¿qué es la familia? ¿Qué es lo que se celebra exactamente hoy? me gustaría hacer una reflexión sobre este concepto y sobre la llamada crisis de la familia.
Resulta bastante obvio, porque es el modelo de familia que tenemos en mente, decir que la familia es la unidad doméstica compuesta por dos adultos, hombre y mujer, y la prole conjunta de ambos. Esta es una definición clásica pero ¿es que acaso no es familia la unidad doméstica compuesta por un adulto y su prole?, si no fuese así estaríamos afirmando que una hombre o una mujer viudos que viven con sus hijos no son familia. Así que aceptaremos que eso también es familia, reconocida como monoparental.
Y entonces llegamos a la fórmula de familias mixtas, de matrimonios anteriores y de las familias con adultos del mismo sexo. En cualquier caso es una unión de personas que trabajan juntas para procurase la satisfacción mutua de las necesidades económicas, sexuales y reproductivas, fundamentalmente.
Se habla de la crisis de la familia y en la mayoría de las ocasiones se refieren a ello por la 'desestructuración' de la familia tradicional y la baja natalidad y parece que todo el mundo esté muy preocupado por el asunto, sin embargo me resulta una actitud bastante hipócrita cuando vivimos en una sociedad que se preocupa por fomentar y aumentar el consumo, cuyo interés principal no es la familia y la vida personal sino que el dinero se mueva y que, incluso en época de crisis económica se nos insta a gastar (claro está que todo el mundo tiene que comer). Una sociedad que trató de alienar a la mujer atándola a las tareas domésticas y al televisor porque resultaba ventajoso para la economía hasta que se dio cuenta de lo productivo que sería económicamente que la mujer trabajase y aportase unos ingresos al hogar que permitirían incrementar el gasto en bienes de consumo.
Esa sociedad que no mira hacia el interior de la persona que no se preocupa de fomentar la natalidad, la vida en pareja y el desarrollo personal, aunque formalmente haya cada vez más planes destinados a eso entiendo que no se le está dando un valor real y que no hay una verdadera consideración de estos aspectos.
Por lo que sí estamos muy preocupados es por la natalidad, ya digo que formalmente porque somos el país europeo que menos ayudas concede (un 0,7 del PIB frente al 2,7 en el resto de Europa), aunque no creo que sea por un sentimiento altruista sino más bien por la necesidad objetiva de crecimiento poblacional para el mantenimiento de las condiciones sociales creadas. En este punto a la falta de ayudas hemos de tener en cuenta no solo la falta de ayudas sino que provenimos de un régimen que fomentó exarcebadamente y de un modo casi coercitivo la natalidad, hubo un tiempo, y aún está en la mente de muchas mujeres, en que se pensaba que una mujer sin hijos y un marido era una piltrafa, una fracasada social. Afortunadamente la forma de familia de esa época sí que está en crisis.

La familia es una forma de organización social, la más básica y antigua, que ha ido evolucionando y que no parece estar próxima a desaparecer. Lo que está en crisis, según mi opinión, es la concepción de familia que hemos descrito al principio de este artículo y considero que es para los estrechos de miras, para los conservadores y los cobardes que se asustan ante el cambio para los que la familia está en crisis y que lo único que tenemos que hacer para que la familia se restituya como organización social básica es no mirar con malos ojos a la persona que abandona su puesto de trabajo unas horas para llevar a su hijo al médico o atender una necesidad de su padre, su madre o su pareja, sin que tenga ninguna importancia el sexo o condición de esa pareja.


ARTÍCULO TRES
Telebasura ¿qué telebasura?
Parece que en estas fechas ha tocado tratar el tema de la telebasura y los políticos andan revueltos con la posibilidad de poder limitar los contenidos que las cadenas emiten en horario infantil. Al parecer, en la franja de la tarde hay algunos programas de esos que se llaman de testimonio en la que personajes anónimos o famosillos sacan al aire sus vergüenzas privadas a cambio de un puñado de euros. Mientras, los niños tienen libertad para manejar a su antojo el poderoso mando a distancia y hay quien piensa que exponer a los chavales a esa sarta de tonterías, desvergüenzas y morbosidades es algo que hay que evitar a toda costa.

Vayamos por partes: Que la televisión se ha vulgarizado hasta límites rayanos en la grosería es algo que nadie duda a estas alturas. Que el programa del impresentable Sardá sea líder en su franja horaria a base de sal gorda, escándalo y morbo demuestra que la audiencia no está por la labor a la hora de decantarse por contenidos realmente enriquecedores. Pero esa vulgarización no llegan sólo a este tipo de programas, auténtica diarrea mental, sino que se ha ido extendiendo a todo tipo de magazines con sus secciones de testimonio o a los otrora sacrosantos telediarios en los que las noticias realmente importantes se ven constantemente reemplazadas por hechos luctuosos que logran más espacio cuanto mayor sea el morbo capaz de despertar. La galaxia de famosillos de medio pelo nacida alrededor de este tipo de programas es pa chillar hasta secar la lengua.
Por otro lado, que la educación de los niños es hoy más cosa de los padres y menos de instituciones o servicios públicos es cada vez más evidente: los maestros de antaño han sido sustituidos por profesores, con toda la carga ideológica que demuestra el simple cambio de palabras; la televisión es un producto comercial con el que se trata de clavarle en los ojos a los niños toda suerte de consolas, zapatillas de marca, muñecas o pastelitos de colesterol.
Pensar que la televisión tiene que ser una herramienta de educación es no darse cuenta del modelo en el que nos desenvolvemos. La televisión no es más que otro negocio. No hay que darle más vueltas.
Y ahora vamos al meollo del asunto ¿dónde están los padres cuando sus hijos ven a Belén Esteban y compañía? Ocupados. Muy ocupados atendiendo sus asuntos, sus negocios, sus sesiones de rayos UVA, sus compras...
Tener hijos es una enorme responsabilidad que requiere mucho esfuerzo y capacidad para decir no. La tele se apaga y punto; vamos a la calle, a jugar; vamos a leer cuentos, vamos a montar el Scalextric, vamos a hacer esas cosas que luego echaré de menos no haber hecho cuando crezcas. Mientras, te enseñaré cómo tratar a las personas, cómo respetar las reglas, cómo ser buena persona, cómo comer educadamente, cómo tirar a los papeles a la papelera... todas esas cosas que se llaman educación.

Y entretanto en la televisión podrán querer aparecer todas las guerras, todos los Boris Izaguirre, todos los testimonios, toda la basura del mundo pero se estrellarán contra la negrura de una pantalla apagada.