LA MENTIRA Lucia Domínguez
¿Es posible vivir diciendo todo el tiempo la verdad? ¿Se le puede contar a todo el mundo (en cualquier circunstancia), lo que uno piensa? Un sentido de la convivencia social parecería indicar que no. Que la verdad como valor absoluto es más una aspiración moral que una práctica. Y en patrimonio sólo de los chicos y los locos.

Pero este plus ficcional que los individuos aportan a sus vidas para hacerla más bella o disimular algunos aspectos poco atractivos, pero... ¿Tiene consecuencias en la salud?

"Una vida tejida con una trama de mentiras y ocultamientos equivale a una vida no saludable, con consecuencias psíquicas y somáticas, porque implica sostener ideales de bienestar a costa de un profundo miedo y una gran desconfianza en la propia capacidad para enfrentar las cosas", dice Perla Pilewski, miembro de la Asociación Psicoanalista Argentina.

Una mentira es la puerta a un mundo paralelo; hay quienes mienten para ocultar hechos reales, otros tratan de hacer reales historias ficticias, algunos simplemente juegan con circunstancias totalmente ciertas, que entrelazan y traspasan de tal forma que unidas forman una gran mentira.

Pero la mentira " tiene patas cortas", es decir que no llega muy lejos; ya que los mentirosos tienen que tener muy buena memoria, para no ser descubiertos.

Existen grandes mentiras que se justifican en sí misma; están hechas para ocultar, para proteger, para no hacer daño. A esa categoría pertenecen las mentiras piadosas, pero también las que guardan al resto del mundo de hechos terribles, vergonzosos y tristes. En esas circunstancias la mentira se vuelve una virtud.

Pero también están las odiosas mentiras estúpidas, las que no tienen sentido y cuya razón, salvo quien las crea, puede entender.

La mentira es algo que forma parte de nuestras vidas, no creo que exista un solo hombre que en el trascurso de su vida no haya tenido que recurrir al engaño; es muy común observar como el ser humano miente en cualquier momento, lo que sucede es que se nos enseña a mentir desde que somos pequeños y se nos acostumbra a vivir rodeados de engaños, un ejemplo muy sencillo es cuando los padres le dicen al niño que no debe llorar porque " los hombres no lloran".

De este modo crecerá creyendo esa mentira, por lo tanto se avergonzará cuando tenga que desahogarse y más tarde cuando tenga hijos les inculcará la misma mentira.
En la actualidad pareciera que las personas dan poca importancia al hecho de ocultar la verdad, de dar falso testimonio, aun es cierto que para algunos se ha convertido en todo un arte, "el arte del engaño" quienes se dedican a este arte lo hacen siempre con un fin de obtener algún beneficio y se valen de todo tipos de argumentos para lograr sus propósitos; estos argumentos van desde los más sencillos hasta los más complicados y son planteados durante largo tiempo aunque parezcan espontáneos. No se debe titubear nunca, ya que eso demuestra falta de carácter.

Mucho se ha hablado de las mentiras. Que si son buenas, que si son blancas, que si tienen las patas cortas. Todo lo que se ha dicho de la mentira es verdad. La RAE, en la primera definición que tiene de la voz "mentira" es: "expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa”, es decir, que una mentira es lo opuesto a lo que se sabe. Y si lo que se sabe, es mentira, ¿entonces es verdad? Sinceramente reflexionar sobre la mentira, además de estar muy relacionado con la verdad, es muy confuso.

La mentira se alimenta de la verdad y viceversa. No podemos pretender que la mentira no exista es parte del sistema y punto.